
Una de las metáfora más poderosas de la Terapia Gestalt para explorar el mundo interno es la del «Perro de Arriba» y el «Perro de Abajo». Estas dos figuras simbólicas representan aspectos opuestos de nuestra personalidad, en constante conflicto y lucha por el control. En términos generales muchas veces también utilizamos para referirnos a nuestros pensamientos internos a la figura de cuando nos habla nuestro «angelito» y cuando nos habla nuestro «demonio».
¿Qué es el Perro de Arriba?
El Perro de Arriba representa la parte crÃtica, autoritaria y controladora de nuestra psique. Es la voz interna que dicta lo que deberÃamos y lo que no deberÃamos hacer, a menudo con un tono severo y exigente. Este aspecto de nuestra personalidad está cargado de normas, expectativas y juicios, muchas veces adoptados por la sociedad, la educación, la familia o experiencias pasadas.
El Perro de Arriba es el que nos empuja a ser perfectos, a no cometer errores, y a cumplir con lo que creemos que los demás esperan de nosotr@s. Es la fuerza que nos impulsa a esforzarnos, y también es la que nos hace sentir culpa, vergüenza o frustración cuando no alcanzamos esos estándares tan altos.
Por ejemplo ahora mismo mientras escribo este artÃculo se me pasan pensamientos como: Realmente, ¿se entiende lo que quiero expresar? Estoy repitiendo muchas veces esta palabra… deberÃa de buscar un sinónimo, o las imágenes no me acaban de gustar, creo que no representan lo que quiero exponer, etc. Todo esto son pensamientos internos dirigidos por mi Perro de Arriba.
¿Qué es el Perro de Abajo?
Por otro lado, el Perro de Abajo es la parte sumisa, temerosa y vulnerable de nuestra personalidad. Este aspecto muestra nuestras inseguridades, miedos y deseos reprimidos. Es la voz interna que se siente incapaz, que duda de sà misma y que, a menudo, se siente oprimida por el Perro de Arriba.
El Perro de Abajo puede mostrarse como vÃctima que se rinde fácilmente, que evita el conflicto o que se siente incapaz de afrontar los desafÃos. Es la parte de nosotr@s que se siente pequeña, insuficiente y que tiende a conformarse con menos de lo que realmente merece.
Un ejemplo de mi Perro de Abajo ahora mismo es: Lo hago lo mejor que puedo, no te exijas tanto, creo que es suficientemente entendible y clarificador, etc.
El Conflicto Interno: La Lucha de Poder
La interacción entre el Perro de Arriba y el Perro de Abajo refleja un conflicto interno que mucha personas experimentan en su vida diaria. Este conflicto se manifiesta en la tensión entre la autocrÃtica y la autocompasión, entre la ambición y la autolimitación, entre el deseo de ser aceptad@s y el miedo al fracaso.
Este tira y afloja interno puede ser agotador y llevar a sentimientos de ansiedad, estrés y una sensación de estar atrapad@s en un ciclo sin fin. La Terapia Gestalt ofrece herramientas para identificar y comprender este conflicto, con el objetivo de encontrar un equilibrio entre estas fuerzas opuestas.
La Reconciliación a Través de la Terapia Gestalt
En la Terapia Gestalt, el proceso de reconciliación entre el Perro de Arriba y el Perro de Abajo es esencial para alcanzar un estado de mayor equilibrio y bienestar. El terapeuta acompaña al cliente para que tome conciencia de estos dos aspectos de su personalidad, explorando cómo interactúan y cómo influyen en sus pensamientos, emociones y comportamientos.
A través de diversas técnicas, como el diálogo entre las dos partes, la dramatización o la visualización, la persona puede empezar a integrar estas polaridades. La clave está en encontrar un punto medio donde ambos aspectos puedan coexistir sin destruirse mutuamente.
Al reconciliar el Perro de Arriba y el Perro de Abajo, se logra un estado de autocompasión y autoaceptación. Se aprende a reconocer cunado es necesario ser exigente y cuando es mejor ser más amable con un@ mism@. Este equilibrio permite que la persona funcione de manera más efectiva en el mundo, con menos conflictos internos y mayor claridad en sus decisiones.

Conclusión: Integración y Bienestar
El Perro de Arriba y el Perro de Abajo son metáforas poderosas que nos ayudan a entender el conflicto interno que much@s experimentamos en la vida. A través de la Terapia Gestalt, podemos trabajar para integrar estas dos partes, logrando un equilibrio que nos permite vivir con mayor paz y autenticidad.
Reconocer y aceptar tanto nuestra parte crÃtica como nuestra parte vulnerable es un paso fundamental hacia la autocomprensión y el bienestar emocional. Al darle espacio a ambos «perros», nos permitimos ser seres completos, capaces de afrontar la vida con todas sus complejidades y contradicciones, de una manera más equilibrada y armoniosa.






